Damos alma al personaje con la ayuda del genial Verne.


Estar inmersos en historias donde se cruzan vidas imaginarias nos proporciona una ayuda inestimable a la hora de ir encajando y recolocando las emociones que nos provocan.

Se le presupone al escritor la inteligencia emocional adecuada para llevarnos por laberintos que despiertan sentimientos no sentidos, revivir en otra piel emociones que añoramos o seguimos disfrutando y el  rechazo ante comportamientos nada proporcionados ni ajustados a la ética.

Estamos rodeados de un mundo de valores que viven en esos refugios imaginarios y los ensalzamos, premiamos o castigamos con toda severidad.

Desde niños es importante leer emocionalmente. Tocar el fondo de los personajes, empatizar con ellos, lo que, sin darnos cuenta, va forjando nuestro criterio como personas. Personas en evolución, que, por cierto, lo somos todos.

Verne, en este caso, nos da argumentos para admirar o rechazar ciertos rasgos de carácter que dibuja en sus personajes. Así lo hacemos con el profesor Otto.

Tras un debate sobre su forma de actuar y de ser, vamos a materializarlo en trabajo.

               




Espero que esta entrega de alma os guste tanto como a nosotros.


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