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Mostrando las entradas etiquetadas como Proyectos educativos literarios

La rosa y el principito

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¿Hay que escuchar a las flores? Sobrevolemos los capítulos VIII y IX. Asistimos al despertar de una flor. No aparece en cualquier momento, de cualquier forma, sino exactamente a la salida del sol, sin arrugas, desplegando su belleza y dejando a nuestro principito con los ojos como platos. La rosa contiene su floración hasta aparecer ante nuestro joven amigo de una forma única, diferente al resto de las flores que habitaban en su pequeño planeta, cuidando hasta el último detalle para conseguir ser el centro de su vida. Sin embargo, su falta de modestia y su vanidad así como el deseo de forzar un vínculo con el principito, convierten sus palabras en un acto casi de tortura. Esta rosa, tal y como hemos hablado, puede tener de nuevo muchas interpretaciones. Hemos trabajado una pequeña biografía de Antoine de Saint-Exupéry, en la que leímos que el contenido de esta nueva aventura podría estar dedicado a su gran amor, Consuelo. Una relación un tanto contradic...

Corderos y flores

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¿Os importa la guerra entre los corderos y las flores? La grandeza de este libro es que puede ser interpretado de muchas formas según la persona que lo lea y según el tipo de lector, ya que circulamos por una continua metáfora que lo   convierte en único y especial. Cuando cae en nuestras manos, todo lo que acumulamos en nuestra experiencia vital fluye y empiezan a surgir emociones, reflexiones, dudas y activando recuerdos. Según la misma, ponemos en cuestión sobre si somos más aviadores que principitos o viceversa, si “lo urgente siempre devora a lo importante” o si todavía podemos mirar el mundo sin meandros o caminos retorcidos. Es difícil, y una es consciente de ello. Estos dos capítulos que vamos a abordar son tremendamente interesantes y dan lugar,   tras una lectura compartida, a rastrear senderos que inteligentemente dibuja el autor. Me interesa especialmente atraer vuestra atención sobre dos aspectos que considero funda...

Salvando planetas primordiales

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H abían pasado tres días desde que conocí al Principito, y cada vez que conversábamos me sorprendían sus sabios comentarios y sus afinadas preguntas.                   - ¿Es bien cierto, verdad, que los corderos comen arbustos?                   - Sí, es cierto.                   - ¡Ah! Me alegro. No entendí por qué era tan importante que los corderos comiesen arbustos, pero el Principito agregó:                  - Entonces, ¿comen también baobabs? Nuestro pequeño príncipe nunca olvida una pregunta. ¿Y vosotros? Analicemos juntos el capítulo V y reflexionaremos sobre la fundamental ocupación y fuente de preocupación del Principito por salvar su pequeño planeta. Veréis, sé que os entusiasman las leyendas. A mí también. Su magia abre nuestra mente, es un impu...