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El príncipe de las metáforas

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Hay historias que quedan para siempre en tu memoria, evolucionan y maduran contigo, te acompañan y te inspiran casi sin saberlo; te susurran al oído sin darte explicaciones. Forman parte de tu pasado y de tu presente. Hace muchos años que leí por primera vez El Principito, fue una de esas lecturas escolares obligadas. En ese primer contacto, no acabé de “ver” sus pasos (aunque los tenía delante) quizás porque la niña que habitaba en mí ocupaba un espacio interior considerable y leía solo un cuento maravilloso. El Principito, pacientemente me esperaba en una de las sabias estanterías de mi padre, nos espera a todos, porque irremediablemente te hará falta reencontrarte con él, tendrás la urgente necesidad de recuperar la limpieza de la mirada infantil, de escuchar esas sabias reflexiones y poder confirmar que lo esencial es invisible a los ojos , repetirlo una y otra vez, para que como a él nunca se te olvide.     Ahora que me he convertido en “una persona gr...

De Steventon a la casita de ladrillos rojos...

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Coged mi mano, abrid bien los ojos y no tened el corazón despistado... Os llevaré al sur de la vieja y hermosa Inglaterra de Jane Austen. Comenzaremos nuestro viaje en el pueblecito donde nació: Steventon. Buscadlo en vuestro mapa. Es un lugar muy querido por nuestra Jane, allí pasó sus primeros 25 años y se fue formando como escritora.  La casa parroquial de Steventon, donde vivía la familia Austen Vivía en una casa de campo con sus padres (George Austen y Cassandra Leigh) y sus siete hermanos. En ese precioso lugar escribió los primeros trazos de "La abadía de Northanger", "Orgullo y prejuicio" y "Sensatez y sentimiento". Por motivos de salud de su padre, más tarde comienza otra etapa en otro lugar llamado Bath, un pueblo famoso por su balneario y que aparece en algunas de sus obras. Pero allí no fue demasiado feliz y apenas escribió.  Balneario de Bath Bath Por cierto, tenéis un reto que superar... debéis buscar un t...

Un día en la vida de Jane

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Hace poquito, hemos podido observar la casita de Chawton por dentro y por fuera. Nosotros la hemos bautizado como “la casita de ladrillos rojos”. Un hogar ordenado y apacible Sabemos que los años que pasó en ella fueron los últimos de su vida y por eso tiene un valor muy especial. ¿Cómo sería su hogar? ¿Qué hacía un día cualquiera? ¿Cómo se divertía? Son preguntas que han surgido en nuestra clase y vamos a intentar saciar vuestra curiosidad para que podáis vivirlo de forma cercana, lúdicamente, a través del juego simbólico que os permita esos ensayos con el mundo real. Os iréis formando una imagen de sus costumbres, como si una máquina del tiempo os hubiese trasladado a una época pasada, a un día cualquiera en la vida de Jane. Seguro que era un hogar ordenado y apacible, aderezado con mucho sentido del humor, inteligencia e imaginación, como era ella. De toda la información que habéis traído, os ha llamado mucho la atención el que Jane imagina...

Jugando con Jane

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Como dijo Gustavo Adolfo Bécquer, «el que tiene imaginación, con qué facilidad saca de la nada un mundo». Ser maestro no es sólo una carrera, ocupa toda una vida. A veces damos demasiada importancia a los recursos materiales (que, por cierto, escasean en la escuela pública), pero los suplimos con pasión y creatividad porque hemos firmado un pacto de lealtad con la infancia. En cualquier proyecto dirigido a estas edades tan tempranas el juego cobra un papel relevante en el aula. Es el hilo conductor entre ellos y nosotros, un hilo invisible que conecta con su mundo interior, con su forma de asimilar los contenidos.   Durante estas semanas he tenido el placer de compartir docencia con un alumno de la Universidad de Murcia, Chema González Navarro, que, contagiado por el sol de Austen, nos elaboró y regaló un precioso rosco del tipo Pasapalabra , al que le vamos a dar mucho juego en el mundo de Jane. Aquí os dejamos una muestra de lo que vendrá después. A...