Cartas para Jane.




Comenzamos ya hace unos meses este proyecto recibiendo una carta de Jane, explicándonos un poquito su vida y de cómo comenzó su sueño por crear mundos y entregárselos a lectores bien dispuestos a recibirlos y a valorarlos como ella merece.

La carta era la manera habitual de comunicación, esa manera tan deliciosa y ya en desuso de compartir tus vivencias, relatar acontecimientos, transmitir emociones y sentimientos que se ha ido diluyendo en el tiempo conforme ha ido avanzando la tecnología. Eso va deteriorando el lenguaje, el cuidado de las formas al escribir, la organización de las ideas expresadas en puño y letra, dejando teclados aparte, y la ilusión que suponía el enviarlas y el recibirlas.

Hoy en día recibes una carta y casi te echas a temblar…

La escritora y poetisa Teresa Calderón, quien comparte esa visión “ romántica”, nos dice : "Eran cartas con borrones, con manchas de supuestas lágrimas, letra temblorosa y quebrada. Nada era instantáneo. Una carta escrita a máquina se consideraba falta de educación. Y existía toda una infraestructura especial: el papel de carta, intercambiable por hojas de colores, el lápiz, el tipo de sobre con figuras semejantes al papel, la hermosa estampilla, el abrecartas, el correo, el buzón, el envío simple o certificado...".





Teniendo siempre como referente sus conocimientos previos y lo que curricularmente deben aprender, los maestros intentamos dar siempre un paso adelante. Educando para la vida, hay que tener presente también esas pérdidas con tanto valor, y abrirles caminos en el tiempo para que puedan sentir por ellos mismos lo que significaban.

Jane escribe a su hermana Cassandra.

Como han podido comprobar por varios cauces, Jane fue una prolífera escritora de cartas, mantenía correspondencia con su hermana Cassandra así como con el resto de sus hermanos, a su sobrina Fanny y a amigas con las que conservaba lazos especiales. Muchas de esas cartas, sabemos que no han sobrevivido, fueron destruídas por familiares, ya fuese por preservar su intimidad o porque no las consideraran relevantes. En ellas, casi mejor que en sus novelas, conocemos a la verdadera Jane, con ese tono irónico y divertido que la caracterizaba y la hizo única, se nos permite entrar en su mundo, ese mundo georgiano donde le tocó vivir,” conocerse, educarse y crecer”.

Jane y Cassandra en unos de sus tranquilos paseos



















Sucesos, consejos, sentimientos, puestos sobre un papel con unas manos llenas de sabiduría y oficio y con esa caligrafía que tanto ha llamado vuestra atención.

Posiblemente escribiendo una de esas cartas deliciosas o una de sus afamadas novelas.

Podemos disfrutarlas, con una cuidada y maravillosa edición de la Editorial dÉpoca, especializada en clásicos de los siglos XVIII a principios del XX, en su colección Lettere de Época: Cartas.







Con toda la información y persiguiendo desarrollar el gran objetivo de una escritura creativa y espontánea, propongo a mis alumnos escribir una carta a Jane. Todo lo que han aprendido, sus preferencias e intereses, servirán de germen para que esas cartas no solo sean palabras dejadas en un papel, sino que adquieran forma emocional, que cultiven la manera maravillosa de demostrar afectos, relatar inquietudes y expresar con plena libertad lo que considero que debe ser una tarea con una constancia a lo largo de su escolaridad, la funcionalidad del lenguaje, oral y escrito, su mimo y cuidado. El placer de una buena redacción, la inclinación hacia el buen gusto y el respeto por el destinatario, deberían formar parte de sus intereses y códigos personales.
 Ahora os dejo con el verdadero sentido de esta entrada: sus cartas a la escritora que les ha hecho pasar tantos momentos inolvidables. Cartas escritas con todo el sentimiento, como aquellas de antaño...

Buzón listo para recoger sus preciosas cartas.



 
¡Sus cartas!

Jane " las ha recibido" y se dispone a leerlas.








Escriben sus cartas y realizan sus sobres.

Finalmente, os damos pistas sobre cómo crear el rinconcito de nuestra escritora en el aula, esa mesita pequeña frente a un hermoso ventanal donde imaginó historias deliciosas con las mujeres como protagonistas, sus heroínas, con la fuerza de su brillante inteligencia, la elegancia y la ironía que caracterizaron su estilo más personal.
Con un aro de psicomotricidad, telas, cartulina negra y un proyector, conseguimos crear un tierno y sencillo lugar que fue tan especial para ella.

 
 
Perfecto para estimular su escritura creativa.

Y hablando de "imaginación", cerramos esta entrada con un juego inventado por una alumna.






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Y, para finalizar, podemos recordar una de las frases memorables, llena de ironía y contundencia, tan propias de nuestra Jane:

«La persona, ya sea un caballero o una dama, que no encuentre placer en una buena novela, debe ser intolerablemente estúpida». (La Abadía de Northanger)

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